Actualmente hay seis miembros asignados a la Unidad Misionera de Pakistán. De los seis, cinco son sacerdotes columbanos ordenados y la otra es una misionera laica en un compromiso-periodo largo. Estos misioneros proceden de tres países diferentes; a saber: Irlanda, Nueva Zelanda y las Filipinas.

Los columbanos trabajan en tres parroquias en dos diócesis distintas: Lahore, en la provincia de Punyab, hacia el noreste, y en Hyderabad, hacia el sur, en Sindh. Están a más de mil kilómetros de separados. Dos columbanos están asignados en Lahore, uno de tiempo completo en la parroquia columbana de la ciudad de Lahore, que es parte urbana y parte rural. El otro participa en la formación, a través de la educación, impartición de cursos y retiros a seminaristas diocesanos, jóvenes religiosos y personas laicas que están siendo preparadas para el ministerio en varias instituciones de la iglesia.

En el interior de Sindh, en la diócesis de Hyderabad, los columbanos ejercen su ministerio en dos parroquias: en Badin y en Nagar Parkar, en las cuales tres sacerdotes ordenados y un laico misionero han sido asignados. En ambas diócesis, el ministerio parroquial involucra el trabajar con algunos de los pueblos más pobres y oprimidos de Pakistán. La educación, el cuidado de la salud y los problemas de derechos humanos son ministerios de carácter urgente. El trabajo en torno a los derechos humanos y los temas de justicia y paz son una oportunidad para establecer el diálogo interreligioso, ya que se trabaja en estos temas junto con hindús y musulmanes que sienten interés por ellos.

La justicia, la paz y la conservación de la creación son una prioridad para los columbanos en Pakistán. Así como han estado involucrados activamente en temas de justicia y derechos humanos al nivel comunitario, los columbanos también han encabezado proyectos para crear conciencia sobre temas urgentes, tanto nacionales como internacionales. En los años de la década 1990, esto significó participar en campañas para la eliminación de la deuda internacional así como el impacto de la globalización en los pobres. Hoy están tomando la iniciativa de crear conciencia, a través de publicaciones y talleres, sobre el cambio climático que ya está teniendo un fuerte impacto en Pakistán, especialmente en sus suministros de agua. Estos problemas también proporcionan una oportunidad para el diálogo interreligioso, ya que afectan a todas las personas.

Las mujeres en Pakistán son ciudadanas de segunda clase. Las misioneras laicas han caminado estrechamente con ellas, escuchando sus historias, animando y apoyando su participación activa en la vida y actividades comunitarias.

La formación y la revalorización de los laicos es también una prioridad al nivel parroquial, especialmente de los jóvenes. Una persona laica de la comunidad está empleada como colaboradora en la parroquia columbana de Lahore, para la animación misionera de la iglesia local.